11 marzo, 2010



Nocturnos XVII




Amor estacional


El hombre del tiempo también sufre hasta que llega la primavera.

Las bajas presiones le hacen temblar y con los frentes fríos languidece.

También la primavera le acelera el puso.

Estudia las isobaras buscando donde agarrarse, mira al cielo con miedo y siente pena al ver como los cumulonimbos amenazan con descargarse sobre las aceras enmohecidas.

Los anticiclones puntiagudos le cosquillean la garganta.

El hombre del tiempo quiso ser poeta.

En clase lo ninguneaban por oler el asfalto tras la lluvia, por quedarse tonto mirando al cielo.

El hombre del tiempo quiso ser poeta.

Un invierno se le atravesó la lluvia en un ventrículo, y ya vivió obsesionado con predecir ese frio.

El hombre del tiempo quiso ser poeta,

Pero también sufre de amores.

19 enero, 2010

Relato en ron menor III

Los últimos minutos me dedico intensamente a memorizar cada centímetro de piel, cada sonido que emites, sea en formato de gemido, de sonrisa (porque las sonrisas tambien suenan, son pequeños crujidos en las comisuras), o de sollozo. Lentamente me visto y como un ente poco terrenal recojo la ropa mientras como si de una tortura se tratara me asaltan miles de imágenes en forma de diapositivas. Arena, agua, islas, capitales, copas de vino blanco, canciones a duo, el sexo con amor, las mañanas de cinco minutos mas, las noches que no queríamos acabar, la última canción de Nacho como una broma pesada y todo un inventario de belleza que dejo para cuando no pinche tanto.

Salgo por la puerta como si tuviera que volver pronto (por poder salir sin más) y fuera la lluvia helada me da la razón. Suena el teléfono varias veces mientras camino con nombres de personas que me quieren bien pero la lluvia me ha quebrado la voz y me asalta el miedo a comprobarlo. Noto que peso muy poco y no tengo claro si es por que la calle está resbaladiza o porque me he dejado la mitad de mi mismo en tu cama. Y sigue lloviendo, y mañana por la mañana seguirá lloviendo, y tal vez encuentre un avión que me lleve lejos de mi una temporada, o tal vez me pase la vida buscando agujeros en las islas y la puesta de sol en el Hafa se convierta en el acto de belleza más triste del mundo.

Voy a tardar siglos en olvidar tu boca

13 enero, 2010


De momento...


El juego en que andamos

Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro.
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados.
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.

de "El juego en que andamos"

Juan Gelman

04 enero, 2010

Nocturnos XXVI

Anoche llegué a la taberna y me encontré con Ana sentada en una mesa, cerca del escenario observando una guitarra muda y con ojos tristes. Me contó que le invadía un sentimiento de culpa, que era muy propensa a él, y que no podía evitarlo. Yo intenté disuadirla de la mala conciencia, le dije que la culpa era estéril y que nos encadenaba a una vida de caminos rectos, sin conflicto pero sin una sola curva. Ella me dio la razón, pero argumentó que dos mil años de cristiandad no se borraban de un plumazo.

Acordamos que ante la imposibilidad de asesinar la culpa podíamos hacerle sentir vergüenza mostrándole su antítesis. Salimos al frio de la calle y nos tumbamos sobre el asfalto para blasfemar a gritos, recitando a un maldito.

Con el corazón algo más ligero entendimos que un acto de belleza, aunque sea puro autoconsumo y vacio de utilidad sirve también para romper las ataduras con la moral colectiva.

Y nos despedimos, prometiéndonos una noche de vino y conversación sesuda, y quien sabe, tal vez un acto de belleza, con la profunda convicción de que no servirá absolutamente de nada para el progreso colectivo, pero nos sentiremos un poco más vivos.

A veces la Vida por si sola ya vale la pena…

Nos quedamos unos minutos escuchando a Nacho disculparse, y Jorge interrumpió con algún tema importante, sin ningún cuidado.

Que falta de tacto.

10 diciembre, 2009


Efímeros IX



Ladran, Sancho, Señal que cabalgamos...



P.D: Me comentaba Jorge tras la barra que dicha frase está erróneamente atribuida a Cervantes pero no aparece en ningún momento de la obra... Yo con la mala costumbre de no confiar en él lo comprobé en mi ejemplar del Quijote... y es cierto...

08 diciembre, 2009

Escrito en la barra I

"Cuando las sillas tiritan y las lámparas tienen frío y estornudan es signo inequívoco de que se avecina una tormenta solar o de que te despertaste en mitad de la noche sobrecogida por una imagen."

"Tengo que comprar un rato en cuanto pueda, para quedarme colgado con la mente en blanco. ¡Que dura se ha vuelto la vida desde que el vacío ha salido al mercado de valores!"

"Me duele una idea. Tendré que visitar a mi doctor de cabecera para que me recete algunos gramos de desatascador mental universal, infalible! De venta en farmacias de guardia y en ciertas esquinas oscuras de algunos bares clandestinos."

"La fobia al dolor se cura, es relativamente sencillo. En cambio el miedo a la beleza tiene muchos números de cronificar. Así rueda el mundo..."

"- ¡Huye de las mujeres esponja!
- No entiendo nada
- Nada que entender, tu solo huye de las mujeres esponja.
- No te creo
- No lo hagas, estoy deshidratado y me falla la mente. "


09 noviembre, 2009

Efímeros VII






Ella cuida de las olas

Yo vigilo la marea
De cuando ardemos...


Llega el frio polar a las calles. Cielos limpios i lunas acarameladas de primeros de noviembre. Algunas nuevas adquisiciones en el rincón de los importantes y sueños nostálgicos de gente que quedó por el camino. Con el frío llegan las mantas y los domingos de sofá y abrazos dulces al abrigo del buen cine. Las comidas que se alargan, y el amor así, con todas sus letras.

Así nos preparamos en la taberna para trampear los meses azules. Como buenos principiantes en el arte de vivir aprendemos a golpes y poco a poco matamos monstruos, aunque se empeñen en resucitar cada vez más encogidos más enclenques. Sonreímos, porque como buenos esclavos de la belleza sabemos bien que las endorfinas ayudan a combatir las bajas temperaturas.

Coleccionamos algunas buenas enseñanzas de los tiempos turbios en un tramo de pared, porque queremos ser buenos entre los buenos y vivos entre los vivos. Sabemos que somos raros, y algo locos. Lloramos a destiempo e incluso ahora que llegaron los buenos tiempos tenemos ratitos de soltar alguna lágrima. Pero no nos preocupa porque la locura nos enseña que esos momentos cedidos al tedio nos sirven para soltar lastre innecesario. Para aislar la tristeza en un mar de abrazos y largos besos. Para recordarle a los malos que nosotros si somos de carne y hueso.

Nos queremos, a ratos hasta doler, a ratos suavemente y muchos otros como se quiere al mundo, cuando se le quiere, cuando no viene en el noticiero.

Vivimos, vibramos, brindamos...

...y luego dormimos abrazados.


02 octubre, 2009




Efímeros VI

De lo nuevo..

“El día que no escribo se me comen las musas” Escribía Jorge en un papel justo antes de darse cuenta que se le había pasado el frio. Fue una sensación repentina, casi mística. Estaba en paz con el mundo de pronto, como no lo había estado desde hacía tanto. Pasó la ola, pasó este monzón postergado y quedaron la belleza y sus secuaces.

El hielo se derrite y la taberna abre sus puertas de nuevo una noche de otoño que parece primavera. Los habituales brindan su vino blanco por el fin de la cordura.

Y los sonreímos…

Como sonreímos…

20 agosto, 2009


Negra efeméride




Federico García
hasta ayer se llamó: polvo se llama.
Ayer tuvo un espacio bajo el día
que hoy el hoyo le da bajo la grama.

¡Tanto fue! ¡Tanto fuiste y ya no eres!
Tu agitada alegría,
que agitaba columnas y alfileres,
de tus dientes arrancas y sacudes,
y ya te pones triste, y sólo quieres
ya el paraíso de los ataúdes.

Vestido de esqueleto,
durmiéndote de plomo,
de indiferencia armado y de respeto,
te veo entre tus cejas si me asomo.

Se ha llevado tu vida de palomo,
que ceñía de espuma
y de arrullos el cielo y las ventanas,
como un raudal de pluma
el viento que se lleva las semanas.

Primo de las manzanas,
no podrá con tu savia la carcoma,
no podrá con tu muerte la lengua del gusano,
y para dar salud fiera a su poma
elegirá tus huesos el manzano.

Cegado el manantial de tu saliva,
hijo de la paloma,
nieto del ruiseñor y de la oliva:
serás, mientras la tierra vaya y vuelva,
esposo siempre de la siempreviva,
estiércol padre de la madreselva.

¡Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,
pero qué injustamente arrebatada!
No sabe andar despacio, y acuchilla
cuando menos se espera su turbia cuchillada.

Tú, el más firme edificio, destruido,
tú, el gavilán más alto, desplomado,
tú, el más grande rugido,
callado, y más callado, y más callado.

Caiga tu alegre sangre de granado,
como un derrumbamiento de martillos feroces,
sobre quien te detuvo mortalmente.
Salivazos y hoces
caigan sobre la mancha de su frente.

Muere un poeta y la creación se siente
herida y moribunda en las entrañas.
Un cósmico temblor de escalofríos
mueve temiblemente las montañas,
un resplandor de muerte la matriz de los ríos.

Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,
veo un bosque de ojos nunca enjutos,
avenidas de lágrimas y mantos:
y en torbellino de hojas y de vientos,
lutos tras otros lutos y otros lutos,
llantos tras otros llantos y otros llantos.

No aventarán, no arrastrarán tus huesos,
volcán de arrope, trueno de panales,
poeta entretejido, dulce, amargo,
que al calor de los besos
sentiste, entre dos largas hileras de puñales,
largo amor, muerte larga, fuego largo.

Por hacer a tu muerte compañía,
vienen poblando todos los rincones
del cielo y de la tierra bandadas de armonía,
relámpagos de azules vibraciones.
Crótalos granizados a montones,
batallones de flautas, panderos y gitanos,
ráfagas de abejorros y violines,
tormentas de guitarras y pianos,
irrupciones de trompas y clarines.

Pero el silencio puede más que tanto instrumento.

Silencioso, desierto, polvoriento
en la muerte desierta,
parece que tu lengua, que tu aliento,
los ha cerrado el golpe de una puerta.

Como si paseara con tu sombra,
paseo con la mía
por una tierra que el silencio alfombra,
que el ciprés apetece más sombría.

Rodea mi garganta tu agonía
como un hierro de horca
y pruebo una bebida funeraria.
Tú sabes, Federico García Lorca,
que soy de los que gozan una muerte diaria.

Miguel Hernandez "Elegía primera" (fragmento)


10 agosto, 2009

Cosas de locos VI


Maruja Mallo "La verbena"

Tú,

tú que bajas a las cloacas donde las flores más flores son ya unos tristes salivazos sin sueños

y mueres por las alcantarillas que desembocan a las verbenas desiertas

para resucitar al filo de una piedra mordida por un hongo estancado,

dime por qué las lluvias pudren las horas y las maderas.

Aclárame esta duda que tengo sobre los paisajes.

Despiértame.

Rafael Alberti "Ascensión de Maruja Mallo al subsuelo"

25 julio, 2009


Efímeros V


-¿Por qué me miras tan fijamente? -me preguntaba.
-Porque eres bonita -respondía yo.
-Eres la primera persona que me lo dice.
-Es que soy el único que lo sabe.

Haruki Murakami "Al sur de la frontera, al oeste del sol"

20 julio, 2009

Del sexo del horizonte




Soy horizonte, línea divisoria de lo terrenal y lo etéreo. Mi desnudez siente el calor de la arena en la espalda y el viento silbando al recorrer mi vientre. Estirado entre el polvo y el cielo puedo escuchar el sonido casi lascivo del mundo, el agua salada filtrándose entre los granos de arena, la mar haciéndole el amor a la playa. La espuma de las olas penetrando la tierra por todos sus resquicios hasta crear un sistema perfecto, armónico.

Es justo en ese instante cuando de pronto me siento parte de ese sistema, me dejo llevar por la tierra y la brisa. Voy perdiendo lentamente las dimensiones de mi cuerpo, y durante unos instantes no soy tangible, no soy corpóreo, ni siquiera soy un concepto. Solo conservo intacta la percepción, en bruto, sin análisis, sin juicio.

Son unos segundos preciosos. Más tarde llega la conciencia y con ella la intensidad, los deseos, la poesía y el dolor.

Tengo que limpiar la sal de mi cuerpo…

16 julio, 2009

Efímeros IV





El aire en la ciudad se ha multiplicado por mil, toneladas de gases incoloros difíciles de gestionar. Los espacios se han ensanchado. Las calles, las aceras, los cuartos, todo ha crecido desmesuradamente. Todo esto ha dejado a Nacho en estado de shock, no sabe, no contesta, no sonríe ni llora. No lee los periódicos ni da cuerda al reloj.

No entiende nada…

14 julio, 2009

In-som-nio


Las cosas feas, el mundo, no hay luna, este pegajoso mes de julio, el futuro. ¿qué futuro?

Vuelta

Lance Amstrong, la pena, ese libro mal puesto en la estantería, la novela a medio leer de Auster, los lunes negros, cerrar la taberna para siempre.

Vuelta

La incomprensión, la guitarra muda descansando, la semioscuridad, las ideas locas, el fin de la locura, la decepción, las canciones de Mecano.

Vuelta

La pena, el estómago nudo, la ventana abierta, la puerta cerrada, los imanes de la nevera no son de papel, este desorden irreversible, las postales de Tombuctú.

Vuelta

La hora de morir, el concierto del viernes, ¿qué coño hago con las entradas? Y con mis ansias?, las patas torcidas a golpes de la mesa, las sábanas feas, el sonido del toldo.

Vuelta

Aquel poema de Baudelaire, todo lo que no cabe en mil papeles, la foto arrugada debajo de la mesa, mis sandalias de verano, la playa de la isla del cuento de mi vida, las partituras por el suelo, el sonido del silencio, el ruido de la muerte.

Vuelta

Las cosas feas, el mundo, no hay luna, este pegajoso mes de julio, el futuro ¿Qué futuro?

27 junio, 2009

Efímeros III






Jorge ha recibido una postal, el matasellos era de una oficina de correos de Buenos Aires. Una bonita foto de la plaza de Mayo y solo dos palabras en el reverso.
Se ha levantado con una sonrisa muy grande, y ha salido corriendo de la pensión tarareando un tango de Gardel.

la postal decía:

Ahora sí


25 junio, 2009

Pre-nocturno






Ha sido un flash. Llovía lluvia de verano y estaba a punto de cargar con la guitarra y salir hacia uno de sus antros a tocar, a regalar “mis”. No tiene claro si ha sido la canción que sonaba o el color que daba la luz artificial.

Se ha derrumbado. Se ha enfrentado a si mismo y ha empezado a llorar, con muchas ganas. Se ha quebrado como una caña de azúcar por dentro. Han sido cinco minutos de infierno desatado. Luego se ha mojado la cara, ha dibujado una sonrisa y ha cerrado la puerta tras de si con la guitarra a los hombros.

16 junio, 2009


Cosas de locos V




Ana es una profesional de la locura. Siempre se sienta delante del escenario cuando las guitarras descansan antes de un concierto. Dice que le gusta mirarlas cuando no las toca nadie, que es cuando mejor suenan. Cuando tienen acumulados bien dentro los acordes que sonarán más tarde. Los poemas que improvisadamente el loco de Nacho recitará, las palabras que resbalarán. Ana mira las guitarras en silencio mientras da pequeños sorbos a un vaso de pacharán.

Ana ve una conspiración en cada esquina de la realidad. Aún asegura que el hombre no ha pisado nunca la luna, porque la luna jamás se dejaría pisar. Dice que Barcelona en realidad es una isla, la más pequeña de las baleares, que se perdió una noche de tormenta y fue a topar de frente con dos deltas y allá se acomodó hasta el día de hoy. Ana nunca sale de la ciudad, porque asegura que cualquier noche de tormenta la isla se vuelve a perder i amanece entre las Pitiusas. Ana quiere estar en la playa cuando eso pase.

La miro desde esta silla y me parece la persona más enajenada del país, que también es belleza en estado puro.

Ana está loca, pero sonríe como nadie…

15 junio, 2009

Efímeros II





-No deberías fumar aun, estás traicionando el mito del cigarro post-orgasmo -

-A mi después de hacer el amor no me apetece fumar-

-¿Y qué te apetece?-

-Ver cine francés-

09 junio, 2009

Nocturnos XXV







De lo paralelo y lo tangente...



Hay una realidad paralela en la que el reloj se ha parado un momento, y lo que aparentemente eran dos horas, en realidad solo nos ha envejecido un par de minutos. En esa realidad las personas buenas no se van. Pepe, Mario, Antonio, María, siguen ahí, en sus mundos bellos haciendo lo que hacen las personas buenas.

En ese mundo cercano hay tiempo y espacio de sobras, esta tu sonrisa que conjuga tan bien con este verano que nace, están todos los barcos, y saltamos de una isla a otra, sin dar nada por hecho. Están todos los verbos que nos hacen vibrar, las miradas y sus consecuencias físicas bien tangibles. Están las fotos tomadas con la luz precisa.

En esa realidad alternativa (una de tantas) están los parlamentos del continente teñidos de un color rojizo, y hay un titular que habla de cambio de modelo, de fin de una era. Las radios y los televisores se llenan de palabras tiernas, de los ismos adecuados, del entusiasmo de lo hecho en común.

Nacho lleva un rato pensando en los planos temporales como si fueran cuerdas de guitarra, una al lado de la otra. Pensaba que tal vez si hacemos vibrar nuestra cuerda lo suficiente saltamos todos de golpe a la siguiente y por un instante lo paralelo se torna tangente. El sabe que es cierto porque lo ha experimentado, de vez en cuando, en ciertos días deliciosos el mundo parece haber cambiado tantas cosas.

Y cada loco con su isla…