14 abril, 2005


¿Tu? Posted by Hello
A tientas

Sonríes y se agolpan los segundos
como hipnotizados para caer sin remedio
en tus hoyuelos

Me sorprendo mirando como miras
el infinito
y se sorprende tu sonrojo
al devolverme la mirada

Te busco angustiado
entre las páginas de un libro,
Me descubro dibujando
tu cuerpo en el aire,

Que atropello al pobre Newton,
que estupidez de atracción
simple.
Que ceguera de sencillez,
y que viaje de retorno a la eterna
ingenuidad

De todas las bocas que buscaron besos,
de todos los cuerpos que sudaron,
de las noches de calor.

De ti.

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11 abril, 2005

Bienvenida al otro lado de la noche…

Podría mentirte y contarte que soy el protagonista de esta tragicomedia, pero prefiero ser sincero. Aunque siendo rigurosos a este lado del espejo abolimos verdad y mentira tiempo atrás.

En realidad soy un loco más brincando por las páginas de tu fantasía, pero me gusta el tono que le has dado a tu cielo, el color de tu atardecer. Me gusta también como me recuerdas en tu sueño, en realidad soy un poco más bajo y no tan dotado. Lo que realmente has bordado es el color de mis ojos, y mis manos, has conseguido moldear mis manos a golpe de recordar caricias.

Tus pensamientos podrían ser una oda a la incredulidad. Aquí dentro no me engañas, en realidad nunca te lo creíste, pero no te culpo, todos hemos estado intoxicados alguna vez. Me gusta como huele tu pesar, ese aroma tiene algo de dulce de melancolía pero no llega a asfixiar. Que detalle que me hayas dejado preparado algo de chocolate, hasta te acordaste del papel de fumar!

Si no te importa, mientras me dejo llevar por el humo me iré despojando de tu historia, no lo tomes a mal pero me estás olvidando, lo noto en el color blanquecino casi transparente de mi piel y hay otros sueños que reclaman la noche de este duende. Por cierto, te anclaste en tu pesadilla, allá fuera ya es primavera y en tu mente sigue haciendo un frío de mediados de Agosto.

Cuídate y olvídame hasta donde puedas…

Un beso,

El (que alguna vez fue) duende de tu sueño.
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15 marzo, 2005

14 marzo, 2005

Eclipse de mar


Hay mundos que provocan eclipses, pero también hay eclipses que contienen mundos. Es en esos momentos de semioscuridad compartida cuando podemos mirar más allá del gris de las calles, más allá de lo absurdamente absoluto de nuestra vida. Mientras nadamos en la relatividad que nos ofrece el juego de sombra-luz podemos descubrir nuevos vientos encerrados en posos de cerveza, o vislumbrar nuevos ojos reflejados en cristales empañados. En realidad no somos los únicos deseosos de encontrar ese rincón donde todo es relativo, donde la ambigüedad juega a damas con la luna y un loco místico se dedica a levantarle la falda a las estrellas.

No estamos solos, hay personas que se buscan por las ciudades con los ojos vendados. Buscan besos que les hagan olvidar el frío de las aceras, abrazos que les curen el anonimato, buscan cuerpos con los que compartir su soledad. Como ellos nosotros nacimos buscadores, solo que nos olvidamos enseguida de lo que buscábamos, y al olvido le llamamos cordura, y nos volvimos objetivamente cuerdos, nos autocensuramos la percepción de ciertos colores, inventamos razonables cristales para mirar a través de ellos a modo de filtro contra la duda. Lo peor de todo es que este juego tiene algo de bucle vicioso.

La próxima vez que mires el mar fija la vista en el horizonte, absurda línea divisora de conceptos. Sí, esos ojos que te mirarán desde el otro lado serán míos, como serán míos los labios que te recorran el cuerpo, aunque tú ya lo sabrás, no te dejarás engañar por el cosquilleo de la brisa en la nuca, porque serán mis manos las que te lleven al éxtasis y serán nuestros cuerpos los que ya nunca solos se fundirán en ese eclipse de mar.

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08 marzo, 2005

Nocturnos III

La noche vino a recordarme que sigo por acá, parece que sigo mandando sobre mis manos. Lentamente me repongo de este eterno instante… que vértigo repentino. Hasta me mareo de lo alto que imaginé. Es curioso porque seguramente siquiera salí de mi mismo.

- que largos son los viajes hacia dentro.

Un cigarro y aire fresco para intentar volver a la trinchera. Vaya mierda de seguridad, nunca me falta tanto como estando conmigo mismo. Si pudiera congelar este momento, si pudiera guardar esta soledad en el bolsillo del pantalón y compartirla contigo cualquier tarde. Pero el momento se escapa se pierde bajo el minutero de este reloj congelado a golpe de olas de frío.

Este momento no entiende de gritos ni de llantos, no habla de nada. Es la espera de la cola de un ministerio, es el brazo apretado al asiento del avión en el despegue, es la comisura de tus labios cuando le brindas una sonrisa, es la mirada del soldado que de pronto entiende, es la bala que se para, el sol que se seca, la guitarra que se queja, el cansino anuncio de la parada de metro. Este instante es el peso de mi deuda con el tedio por las carcajadas y el vino de anoche.

Vale la pena parar el tiempo de vez en cuando para poder volver a encenderlo y dar cuenta de que seguimos vivos y locos…
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16 febrero, 2005

Oleo de mujer sureña

Granada estaba triste, como recodando el crimen. Cuanto aroma para tan poco olfato, cuanto color para tan poco cuadro. La ciudad tenía algo escondido que hizo que el pintor la mirase con recelo. Que tristeza de lienzo mojado, de pincel asustado, de lluvia repentina. El pintor, buscador o caminero cambió de cuadro, tuvo que plasmar la misma Granada mora, la de las calles africanas, la de la luna sonriente, la ciudad de las risas y las bolsas de te. La misma Granada sin tacto, sin labios.

Entonces el caminero se sentó y se asomó de lejos a su propia nostalgia, para darse cuenta que no era dolor. Entendió que el pintaba y viajaba en busca de almas locas a las que besar, con las que beber largos sorbos de te moruno y pintar lienzos abstractos con el cuerpo. Almas locas con las que resbalar por todos los poros de cuerpos desnudos para salvar soledades. Entendió también que él era el único loco del cuadro y necesitó despojarse de los besos que nunca dio, uno a uno por la ventanilla del tren mientras se alejaba, para acabar el viaje más ligero de lo que empezó. Supo entonces que ya nunca regresaría a aquella ciudad, no a la misma, no regresaría más a tu Granada, la de los besos prohibidos, la de las miradas esquivadizas. La ciudad de las miradas sin verbo y de las caricias sin tacto.

Todo lo que el pintor pudo ofrecerle fue que el día que la duda la sorprendiera abrazada al sofá y se sintiera de pronto libre, se encontrarían en otra Granada y en este nuevo lienzo le enseñaría a volar. -Busca al loco del cuadro- le dijo, y se fue para no volver.
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24 enero, 2005



De la verdad y los espejos

Aún recuerdo la primera vez que fui al parque de atracciones. Al entrar en el laberinto de los espejos me perdí. Durante mucho rato pude ver a la gente que me acompañaba. Intenté en varias ocasiones andar hacia ellos, pero cada vez que tomaba impulso para caminar con la fuerza de haber hallado el camino, me daba de bruces con la imagen reflejada en un espejo. Las imágenes se repetían como sueños malditos que nunca podía llegar a tocar.

Aquella anécdota acabó sin más, con un par de abrazos y unos cuantos sollozos sin mucha importancia. Pero ha sido años después cuando he podido comprobar cuanta razón tenían los espejos. Y que es la verdad, sino un dado loco de mil caras que se empeña en mostrarnos la que queremos.

¿Alguna vez has probado a tocar un espejo con la cara? Está frío, se emperra en mostrarte cosas animadas, llenas de vida, incluso bellas miradas llenas de sentido, hasta que intentas ir más allá y confirmar la sospecha. Es entonces cuando el calor se esfuma, las cosas dejan de moverse y todo se vuelve confuso y borroso. La verdad es un espejo orientado hacia la tierra.

- Jorge, sírveme un Habana con hielo y haz el favor de descolgar ese espejo de la pared.-
- ¿Un mal día?-
- Algo mentiroso-
- Entonces sigues vivo-
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07 enero, 2005

Nocturnos II

Se me ha atascado una sonrisa en la memoria y no me deja dormir. Ya probé lo del vaso de leche calentita, incluso fumé hierba hasta levitar, pero sigue ahí, bien amparada entre mis sienes. Mientras tanto escribo, leo, hablo con las sombras proyectadas en las paredes, bebo ron a pequeños sorbos y tomo grandes bocanadas de aire nocturno.
Dormiría placidamente en una noche tan fría, te escribiría largas cartas entre sueños alucinantes, viajaría a otros mundos, esos que se esconden detrás de los eclipses de mar y ayudaría a Silvio a buscar a su unicornio. Hablaría con los duendes que acechan las esquinas de mis sueños, y tomaría borrosos cafés en antros donde van los hombres raros a leer poesía en las tardes de París. Pensaría en ti mientras sueño, pero no puedo. Se me ha atascado una sonrisa en la memoria y no me deja dormir.

26 noviembre, 2004

Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos
hacia la estrella de aquella otra madre mayor
y como los recogía del polvo tenido.
para enterrarlos debajo de su corazón.
Me estremeció la mujer del poeta, el caudillo,
siempre a la sombra llenando un espacio vital.
Me estremeció la mujer que incendiaba los trillos
de la melena invencible de aquel alemán.
Me estremeció una muchacha
hija de aquel feroz continente
que se marcho de su casa
para otra de toda la gente.
Me estremecieron mujeres
que la historia anoto entre laureles,
y otras desconocidas gigantes
que no hay libro que las aguante


Silvio Rodríguez “Mujeres”


Ya no quedan lágrimas en las nubes, ni tierra seca que mojar,
Harto de gafas oscuras que tapan bellos ojos asustados
Harto de temblores y escalofríos bajo las blusas
Harto está el mundo de gritos ahogados en el silencio
Hartas las toallas de limpiar la sangre
Hartos los espejos de esconder miradas
Vamos a abrir los brazos para que quepan todas ellas
Vamos a gritar fuerte
Que si no hay democracia con bombas, no existe amor con golpes…

07 noviembre, 2004

“Antes iban de profetas
y ahora el éxito es su meta;
mercaderes, traficantes,
mas que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza...”

L. Eduardo Aute “la belleza”



Palabras para no perder...


No les llegó a tiempo el amor, se burocratizaron en el camino. No recuerdan la ilusión. Se les llenó el puño de Vogue. Ya no buscan la verdad, aprendieron a maquillar su conciencia, la sedaron en champagne. Se nos quitaron del camino porque soplamos utopia, porque planteamos la duda, porque les invitamos a caminar.

Tranquila compañera, amigo, hermano, no amargaron mi mirada, tansolo aclararon el objetivo. No nos separaron, nos unieron en el sueño, nos armaron de memoria, nos soltaron de pronto la lengua, nos apartaron de su mundo de plastico barato. Nos apartaron de un plumazo de su infértil ambición. Nos enseñaron al fin y al cabo a gritar cada vez más fuerte:

“... Nosaltres no som d’eixe món”

24 octubre, 2004

Otoño

… O como paulatinamente se olvida tu sabor a noche agitada y a madrugada de cama deshecha…

20 octubre, 2004

Preposicionadamente otoñal


Para comer el fruto prohibido
Para subir escaleras de mimbre en días de lluvia
Para pensar en sobres que se cierran con cartas llenas de carmín
Para untarte la sonrisa de mermelada
Para fumar en octubre en el Hafa
Para no conocerte nunca más
Para resbalar por pendientes secas
Para dibujar con ceniza tu silueta
Para crujir entre hojas marrones
Para no pasar mucho frío en agosto
Para por sin sobre tras durante
Para colgar el corazón alguna noche
Para dormirte entre mis cuentos
Para descalzar genitalidades entre los dedos
Para redundar entre litros de habana
Para la revolución de sofá i charla amable
Para el fin de los besos en la frente
Para protegerte de tu desnudez
Para protegerme con tu soledad
Para nadar en el humo que sale de eso que sostienes
Para poder dormir en otoño

02 agosto, 2004

Pequeña carta a mi otro yo

A ti te escribo, de ti estoy hablando. Si, tu… deja de hacerte el loco, en esta habitación estamos solos, tu y tu propio reflejo que debo ser yo. Tu, la parte perdida, el lado oscuro de mi mirada, el que vive agazapado comiendo las sobras de los besos. El mezquino, el que esconde su cobardía tras perfectos planes de auto preservación, el cuerdo, el que tira la piedra y esconde la mano, el que pide el último ron, el niño. El que pase lo que pase se agarra a mi pierna y esconde la cara en mi pecho, el que te busca en los rincones del olvido, el mentiroso, el que no se levantaría de la cama. Por que lloras? Acaso intentaste mantenerme la mirada? No puedes, te retuerces, pataleas. Eres tú el que pasas frío en agosto, el que todavía la recuerda, el que monta en cólera cada vez que no claudico. Poco rato te quedaría al otro lado del espejo si supiera como vivir sin ti…

Follet

20 junio, 2004

Me preguntaron como vivia me preguntaron
"sobreviviendo" dije, "sobreviviendo"
Tengo un poema escrito mas de mil veces
en el repito siempre que mientras alguien
proponga muerte, sobre esta tierra
yo pisare estos campos sobreviviendo.
(...)

Ya no quiero ser solo un sobreviviente
quiero elegir el dia para mi muerte
tengo la carne joven, roja la sangre
la dentadura buena y mi esperma urgente

Victor Heredia "Sobreviviendo (fragmento)"


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Supervivientes… supervivientes todos de un mundo que agoniza, supervivientes cada dia, sonriendo a media risa, comiendo las sobras de nuestro pequeño papel en la obra. Nos sentimos pequeños y pasamos las horas sobreviviendo, huyendo de lo imposible por que lo posible nos parece alcanzable, bonito modo de ningunearnos. Creamos minuto a minuto esa nueva patria del individuo, alzamos la bandera de nuestro yo y pisamos, sin mirar, pisamos. Que lejos queda la utopía colectiva de nuestra nueva frontera. Todos somos delimitadores de la primavera…

06 mayo, 2004

"Donde no hay justicia es
peligroso tener razón. "

Quevedo


Macabra justicia de corazón oxidado,
corazón de metralla que insuflas falacia
Bala perdida de la necedad,
Sureña igualdad de ojo vendado.

Rabia con águila inyectando democracia,
perverso ultraje de la palabra.
Santiago en llamas, yo muriendo,
Analfabeta calma sin diplomacia.

Hablen los muertos, los parias.
Callen los “justos”…

Follet

30 abril, 2004

Nocturnos I

-Sobrevivir al veneno de tocar-. Así debe empezar el epitafio de la tumba de aquel que murió de pena en el oscuro rincón de una taberna, mientras esperaba que la pasión saliera del lavabo y que del vaso apurado brotara el desenfreno, o que la vieja guitarra que acariciaba le devolviera el beso. Pero casi sin darte cuenta, un día, mientras miras el mar para sentirte menos solo sientes el cosquilleo de una sonrisa en el cogote y vuelta a empezar. Bueeeno, al fin y al cabo se muere el invierno y hay que resguardarse del sol. Pongámosle fecha de caducidad a esta noche…

Follet.

29 abril, 2004


Si tinenes la suerte de vivir en París cuando eres joven, luego París te acompaña vayas donde vayas, todo el resto de tu vida, ya que París es una fiesta que nos sigue


Foto: Follet
Las tradiciones futuras

Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se
reconocen y se abrazan, y ese lugar es mańana.
Suenan muy futuras ciertas voces del pasado americano
muy pasado. Las antiguas voces, pongamos por caso, que todavía
nos dicen que somos hijos de la tierra, y que la madre no se vende ni
se alquila. Mientras llueven pájaros muertos sobre la ciudad de
México, y se convierten los ríos en cloacas, los mares en basureros y
las selvas en desiertos, esas voces porfiadamente vivas nos anuncian otro mundo que no es este mundo envenenador del agua, el suelo, el aire y el alma.
También nos anuncian otro mundo posible las voces antiguas que nos hablan de comunidad. La comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las
primeras gentes, pero también pertenece a los tiempos que vienen y
presiente un nuevo Nuevo Mundo. Porque nada hay menos foráneo
que el socialismo en estas tierras nuestras. Foráneo es, en cambio, el capitalismo: como la viruela, como la gripe, vino de afuera.

Eduardo Galeano "el libro de los abrazos"