Pequeña carta a mi otro yo
A ti te escribo, de ti estoy hablando. Si, tu… deja de hacerte el loco, en esta habitación estamos solos, tu y tu propio reflejo que debo ser yo. Tu, la parte perdida, el lado oscuro de mi mirada, el que vive agazapado comiendo las sobras de los besos. El mezquino, el que esconde su cobardía tras perfectos planes de auto preservación, el cuerdo, el que tira la piedra y esconde la mano, el que pide el último ron, el niño. El que pase lo que pase se agarra a mi pierna y esconde la cara en mi pecho, el que te busca en los rincones del olvido, el mentiroso, el que no se levantaría de la cama. Por que lloras? Acaso intentaste mantenerme la mirada? No puedes, te retuerces, pataleas. Eres tú el que pasas frío en agosto, el que todavía la recuerda, el que monta en cólera cada vez que no claudico. Poco rato te quedaría al otro lado del espejo si supiera como vivir sin ti…
Follet
02 agosto, 2004
20 junio, 2004
Me preguntaron como vivia me preguntaron
"sobreviviendo" dije, "sobreviviendo"
Tengo un poema escrito mas de mil veces
en el repito siempre que mientras alguien
proponga muerte, sobre esta tierra
yo pisare estos campos sobreviviendo.
(...)
Ya no quiero ser solo un sobreviviente
quiero elegir el dia para mi muerte
tengo la carne joven, roja la sangre
la dentadura buena y mi esperma urgente
Victor Heredia "Sobreviviendo (fragmento)"
Supervivientes… supervivientes todos de un mundo que agoniza, supervivientes cada dia, sonriendo a media risa, comiendo las sobras de nuestro pequeño papel en la obra. Nos sentimos pequeños y pasamos las horas sobreviviendo, huyendo de lo imposible por que lo posible nos parece alcanzable, bonito modo de ningunearnos. Creamos minuto a minuto esa nueva patria del individuo, alzamos la bandera de nuestro yo y pisamos, sin mirar, pisamos. Que lejos queda la utopía colectiva de nuestra nueva frontera. Todos somos delimitadores de la primavera…
"sobreviviendo" dije, "sobreviviendo"
Tengo un poema escrito mas de mil veces
en el repito siempre que mientras alguien
proponga muerte, sobre esta tierra
yo pisare estos campos sobreviviendo.
(...)
Ya no quiero ser solo un sobreviviente
quiero elegir el dia para mi muerte
tengo la carne joven, roja la sangre
la dentadura buena y mi esperma urgente
Victor Heredia "Sobreviviendo (fragmento)"
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Supervivientes… supervivientes todos de un mundo que agoniza, supervivientes cada dia, sonriendo a media risa, comiendo las sobras de nuestro pequeño papel en la obra. Nos sentimos pequeños y pasamos las horas sobreviviendo, huyendo de lo imposible por que lo posible nos parece alcanzable, bonito modo de ningunearnos. Creamos minuto a minuto esa nueva patria del individuo, alzamos la bandera de nuestro yo y pisamos, sin mirar, pisamos. Que lejos queda la utopía colectiva de nuestra nueva frontera. Todos somos delimitadores de la primavera…
06 mayo, 2004
"Donde no hay justicia es
peligroso tener razón. "
Quevedo
Macabra justicia de corazón oxidado,
corazón de metralla que insuflas falacia
Bala perdida de la necedad,
Sureña igualdad de ojo vendado.
Rabia con águila inyectando democracia,
perverso ultraje de la palabra.
Santiago en llamas, yo muriendo,
Analfabeta calma sin diplomacia.
Hablen los muertos, los parias.
Callen los “justos”…
Follet
peligroso tener razón. "
Quevedo
Macabra justicia de corazón oxidado,
corazón de metralla que insuflas falacia
Bala perdida de la necedad,
Sureña igualdad de ojo vendado.
Rabia con águila inyectando democracia,
perverso ultraje de la palabra.
Santiago en llamas, yo muriendo,
Analfabeta calma sin diplomacia.
Hablen los muertos, los parias.
Callen los “justos”…
Follet
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poesía
30 abril, 2004
Nocturnos I
-Sobrevivir al veneno de tocar-. Así debe empezar el epitafio de la tumba de aquel que murió de pena en el oscuro rincón de una taberna, mientras esperaba que la pasión saliera del lavabo y que del vaso apurado brotara el desenfreno, o que la vieja guitarra que acariciaba le devolviera el beso. Pero casi sin darte cuenta, un día, mientras miras el mar para sentirte menos solo sientes el cosquilleo de una sonrisa en el cogote y vuelta a empezar. Bueeeno, al fin y al cabo se muere el invierno y hay que resguardarse del sol. Pongámosle fecha de caducidad a esta noche…
Follet.
-Sobrevivir al veneno de tocar-. Así debe empezar el epitafio de la tumba de aquel que murió de pena en el oscuro rincón de una taberna, mientras esperaba que la pasión saliera del lavabo y que del vaso apurado brotara el desenfreno, o que la vieja guitarra que acariciaba le devolviera el beso. Pero casi sin darte cuenta, un día, mientras miras el mar para sentirte menos solo sientes el cosquilleo de una sonrisa en el cogote y vuelta a empezar. Bueeeno, al fin y al cabo se muere el invierno y hay que resguardarse del sol. Pongámosle fecha de caducidad a esta noche…
Follet.
29 abril, 2004
Las tradiciones futuras
Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se
reconocen y se abrazan, y ese lugar es mańana.
Suenan muy futuras ciertas voces del pasado americano
muy pasado. Las antiguas voces, pongamos por caso, que todavía
nos dicen que somos hijos de la tierra, y que la madre no se vende ni
se alquila. Mientras llueven pájaros muertos sobre la ciudad de
México, y se convierten los ríos en cloacas, los mares en basureros y
las selvas en desiertos, esas voces porfiadamente vivas nos anuncian otro mundo que no es este mundo envenenador del agua, el suelo, el aire y el alma.
También nos anuncian otro mundo posible las voces antiguas que nos hablan de comunidad. La comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las
primeras gentes, pero también pertenece a los tiempos que vienen y
presiente un nuevo Nuevo Mundo. Porque nada hay menos foráneo
que el socialismo en estas tierras nuestras. Foráneo es, en cambio, el capitalismo: como la viruela, como la gripe, vino de afuera.
Eduardo Galeano "el libro de los abrazos"
Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se
reconocen y se abrazan, y ese lugar es mańana.
Suenan muy futuras ciertas voces del pasado americano
muy pasado. Las antiguas voces, pongamos por caso, que todavía
nos dicen que somos hijos de la tierra, y que la madre no se vende ni
se alquila. Mientras llueven pájaros muertos sobre la ciudad de
México, y se convierten los ríos en cloacas, los mares en basureros y
las selvas en desiertos, esas voces porfiadamente vivas nos anuncian otro mundo que no es este mundo envenenador del agua, el suelo, el aire y el alma.
También nos anuncian otro mundo posible las voces antiguas que nos hablan de comunidad. La comunidad, el modo comunitario de producción y de vida, es la más remota tradición de las Américas, la más americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las
primeras gentes, pero también pertenece a los tiempos que vienen y
presiente un nuevo Nuevo Mundo. Porque nada hay menos foráneo
que el socialismo en estas tierras nuestras. Foráneo es, en cambio, el capitalismo: como la viruela, como la gripe, vino de afuera.
Eduardo Galeano "el libro de los abrazos"
28 abril, 2004
Bienvenid@
Despacio, con un lento pero constante movimiento, la luna deja que la oscura sábana de la noche le resbale por el cuerpo y muestra al fin la lúbrica desnudez de su luz. Se tiende entonces a lo largo del cielo con el deseo de mirar y ser mirada, es decir, de tocar y ser tocada. Si algo hace la luz es remarcar su opuesto, así que, abajo, una sombra ofrece a la nube una mano mientras murmura:
"Ven conmigo, mira con tu corazón lo que mis ojos te muestran, camina en mis pasos y sueña en mis brazos. Allá arriba las estrellas hacen un caracol con la luna como origen y destino. Mira y escucha. Es ésta una tierra digna y rebelde. Los hombres y mujeres que la viven son como muchos hombres y mujeres del mundo. Caminemos entonces para mirarlos y escucharlos ahora, cuando el tiempo titubea entre la noche y el día, cuando la madrugada es reina y señora en estos suelos”
"Chiapas la treceava estela" (fragmento)
Despacio, con un lento pero constante movimiento, la luna deja que la oscura sábana de la noche le resbale por el cuerpo y muestra al fin la lúbrica desnudez de su luz. Se tiende entonces a lo largo del cielo con el deseo de mirar y ser mirada, es decir, de tocar y ser tocada. Si algo hace la luz es remarcar su opuesto, así que, abajo, una sombra ofrece a la nube una mano mientras murmura:
"Ven conmigo, mira con tu corazón lo que mis ojos te muestran, camina en mis pasos y sueña en mis brazos. Allá arriba las estrellas hacen un caracol con la luna como origen y destino. Mira y escucha. Es ésta una tierra digna y rebelde. Los hombres y mujeres que la viven son como muchos hombres y mujeres del mundo. Caminemos entonces para mirarlos y escucharlos ahora, cuando el tiempo titubea entre la noche y el día, cuando la madrugada es reina y señora en estos suelos”
"Chiapas la treceava estela" (fragmento)
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